Extracción de las muelas del juicio

Las muelas del juicio son esas piezas dentales que no todo el mundo tiene y que pueden sorprendernos apareciendo en nuestra boca a diferentes edades. Por lo general, aparecen entre los 18 y 25 años, pero hay a personas que no le llegan a salir nunca. Al igual que hay a otras a las que se les realiza una extracción de ellas.

Su nombre se debe a que normalmente a la edades a las que suelen erupcionar se tiene un “juicio” más desarrollado que cuando aparece la dentición definitiva en los niños. El gran problema de estos dientes es que al situarse en la última posición de la línea de la dentadura pueden empujar a los otros dientes haciendo que se tuerzan.

Desde Morales Cervera vamos a contarte cuándo se dan los casos en los que se debe extraer las muelas del juicio para evitar que desarrollen problemas más graves.

No siempre hay que quitarlas, la creencia sobre que las muelas del juicio no tiene función y por eso es mejor extraerlas solo es un mito. Si no dan problemas y ocupan su lugar correctamente su extracción no está justificada. Cuando su erupción se produce de una forma inclinada, lo que puede interrumpir su salida, es el momento de valorar si es necesario quitarlas.

Extracción

Su extracción estará indicada para pacientes que sufran caries, reabsorciones en los molares adyacentes, infecciones o problemas en los tejidos blandos durante el proceso de erupción de las muelas del juicio. Además habría que tener en cuenta los casos en que su salida provoque oclusión o un retroceso en el tratamiento de ortodoncia.

Las cuatro muelas del juicio, arriba y abajo, se suelen extraer en dos operaciones, en cada una de ellas un mismo lado de la boca. Ya que extraer solo la de un lado puede hacer que la contrario continúe saliendo y modifique su posición, llegando a afectar a la encía.

La cirugía de las muelas del juicio se suele realizar en edades jóvenes, ya que las raíces no suelen estar formadas en su totalidad. El día de la extracción se debe evitar comer alimentos duros o calientes y cepillarse muy bien los dientes y la boca.

Postoperatorio

Tras la operación se debe extremar el cuidado ya que la anestesia local puede seguir haciendo efecto y podemos llegar a hacernos daño al mordernos.

Como cualquier intervención quirúrgica, conlleva un periodo de recuperación, marcado por algo de dolor, inflamación y sangrado. Los primeros 20-30 minutos será protagonista el sangrado que debemos controlar presionando con una gasa la herida hasta que pare. Los primeros días tras la extracción se recomienda realizar enjuagues bucales con agua y sal, para prevenir infecciones y facilitar la cicatrización.

Es recomendable también llevar una dieta blanda y extremar la limpieza en esa zona. Además, no debemos realizar ejercicio físico intenso, ni fumar, ni beber líquidos muy calientes durante el período de recuperación. Siempre que el paciente lo necesite el cirujano, podrá prescribir analgésicos, antiinflamatorios o antibióticos. Aunque, por supuesto, hay que tener en cuenta que cada intervención será diferente y el postoperatorio dependerá de la complejidad de la extracción.

Por eso, es necesario que si notas una sensación de presión en la zona posterior de la mandíbula, que incluso puede aumentar al morder, acudas a tu odontólogo. Allí se te realizarán los estudios convenientes para saber que está ocurriendo con tus muelas del juicio. Y si llegara a ser necesaria una posible extracción.

 

 

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