Notar los dientes sensibles al frío, al calor o al cepillarte durante el embarazo es más frecuente de lo que crees, y casi siempre tiene explicación hormonal. La buena noticia: se puede aliviar y, salvo excepciones, no supone un riesgo para tu bebé. Te explico por qué ocurre, qué puedes hacer de forma segura y cuándo conviene que te vea el dentista.
Sí, es muy habitual. El embarazo desencadena una cascada de cambios hormonales y fisiológicos que afectan directamente a la boca, sobre todo a las encías. Se estima que un porcentaje muy alto de embarazadas experimenta algún tipo de molestia bucal, desde encías que sangran hasta dientes sensibles al frío, al calor o al dulce.
Que sea frecuente no significa que haya que ignorarlo. La sensibilidad suele ser una señal de que las encías están más reactivas o de que el esmalte está sufriendo, y ambas cosas conviene vigilarlas precisamente ahora.
No hay una única causa, sino varias que suelen sumarse:
El aumento de estrógenos y progesterona modifica la forma en que tu cuerpo responde a la placa bacteriana. Las encías se vuelven más reactivas e inflamables, y una encía inflamada deja más expuesto el cuello del diente, que es la zona más sensible.
Durante el embarazo circula más sangre por tu cuerpo, también por las encías. Esto las vuelve más hinchadas y sensibles, y hace que reaccionen con más facilidad a los alimentos fríos y calientes.
Es una causa muy poco conocida y de las más dañinas. Los vómitos repetidos, sobre todo en el primer trimestre, bañan los dientes en ácido del estómago, que erosiona el esmalte y deja la dentina al descubierto. Ese desgaste es una de las causas directas de sensibilidad.
Los antojos, el picoteo más frecuente y el mayor consumo de dulces o ácidos aumentan los ataques de ácido sobre el diente y favorecen tanto la sensibilidad como la caries.
Merece un apartado propio porque es tan frecuente que tiene nombre. La gingivitis del embarazo es la inflamación de las encías provocada por los cambios hormonales, y afecta a una gran parte de las embarazadas, sobre todo entre el segundo y el octavo mes.
Se manifiesta con encías enrojecidas, hinchadas y que sangran con facilidad al cepillarse, además de esa sensibilidad. Puedes conocer más sobre por qué sangran las encías en nuestro blog.
Si la gingivitis no se trata, puede evolucionar a periodontitis, una infección más seria. Diversos estudios han relacionado la enfermedad periodontal durante el embarazo con un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. No es para alarmarse, pero sí un motivo de peso para cuidar tus encías estos meses y acudir a revisión.
La sensibilidad en sí misma —esa molestia puntual al frío o al calor— no daña al bebé. Es una respuesta del diente y de la encía, no algo que se transmita al feto.
Lo que sí importa es lo que hay detrás. Si esa sensibilidad es la punta del iceberg de una gingivitis avanzada o de caries sin tratar, esa infección bucal mantenida sí puede tener consecuencias, como el mayor riesgo de parto prematuro que comentábamos. Por eso el mensaje no es «aguántate», sino «cuídate la boca, por ti y por tu bebé».
Estas medidas son seguras durante el embarazo y ayudan a controlar las molestias:
Durante el embarazo, ni analgésicos ni colutorios ni «remedios» deben tomarse por cuenta propia: algunos están desaconsejados en la gestación. Ante cualquier duda sobre qué producto usar, consulta con tu dentista o tu matrona.
Sí, y no solo puedes: debes. Ir al dentista durante el embarazo es seguro y recomendable. De hecho, la revisión y la limpieza dental son la mejor forma de controlar la gingivitis del embarazo antes de que vaya a más.
Si necesitas un tratamiento que no sea urgente, el momento ideal es el segundo trimestre (semanas 14 a 27, aproximadamente).
En el primer trimestre se prefiere evitar procedimientos no esenciales, porque es la etapa de formación de los órganos del bebé. En el tercero, estar mucho tiempo tumbada boca arriba en el sillón puede resultar incómodo. El segundo trimestre es el punto de equilibrio. Dicho esto, una urgencia o una infección se tratan en el momento en que aparezcan, sea cual sea el trimestre: una infección activa es más peligrosa que su tratamiento.
"En consulta veo a muchas embarazadas que aguantan las molestias por miedo a que el tratamiento dañe al bebé. Es justo al revés: lo que puede perjudicar al embarazo es dejar una infección de encías sin tratar, no la visita al dentista."
— Dra. Lucía GonzálezSi tienes náuseas matutinas con vómitos frecuentes, el esmalte de tus dientes está recibiendo ácido de forma repetida. Para protegerlo:
Una revisión durante el embarazo nos permite controlar la gingivitis, aliviar la sensibilidad y dejarte pautas seguras para estos meses. Si estás embarazada y notas molestias, pide cita en Morales Cervera: te atenderemos con todas las precauciones y sin compromiso.
Sí, es muy frecuente. Los cambios hormonales aumentan el flujo sanguíneo y la reactividad de las encías, lo que deja más expuesto el cuello del diente y provoca sensibilidad al frío, al calor o al dulce. También influyen los vómitos, que erosionan el esmalte. Aunque es habitual, conviene consultarlo para descartar gingivitis o caries.
La sensibilidad en sí misma no daña al bebé. Lo que sí importa es su causa: si hay una gingivitis avanzada o caries sin tratar, esa infección bucal mantenida se ha relacionado con un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. Por eso conviene cuidar la salud bucal y acudir a revisión.
Sí, es seguro y recomendable. Las limpiezas y revisiones pueden realizarse en cualquier momento, y la anestesia local se considera segura cuando es necesaria. Avisa siempre de que estás embarazada y de las semanas de gestación. Para tratamientos no urgentes, el segundo trimestre suele ser el mejor momento.
En muchos casos sí. Cuando los niveles hormonales se normalizan tras el parto, la inflamación de las encías suele remitir y la sensibilidad asociada mejora. Sin embargo, si la causa fue el desgaste del esmalte por los vómitos o una caries, esa parte no se resuelve sola y conviene tratarla.
Puedes usar una pasta específica para dientes sensibles junto con un cepillo de cerdas suaves. Son productos seguros en el embarazo. Lo que no debes hacer es tomar analgésicos, colutorios o remedios por tu cuenta sin consultarlo, ya que algunos están desaconsejados durante la gestación.
Está muy relacionado. El sangrado de encías al cepillarse es el signo típico de la gingivitis del embarazo, que suele acompañarse de sensibilidad. No dejes de cepillarte por miedo a que sangren: al contrario, una higiene suave pero constante es lo que reduce la inflamación. Una limpieza profesional ayuda a controlarla.
Contenido informativo revisado el 16 de julio de 2026 por la Dra. Lucía González (Nº Colegiado 34001850). Esta información no sustituye el consejo de tu dentista, tu matrona o tu ginecólogo: ante cualquier molestia o duda durante el embarazo, consúltalo con un profesional.
Odontóloga general, dedica buena parte de su práctica a la odontología preventiva y al cuidado de la salud bucal en etapas sensibles como el embarazo. Defiende que la mejor odontología es la que se anticipa: una revisión a tiempo evita que una molestia se convierta en un problema. Atiende a sus pacientes en Morales Cervera, Palencia.