La halitosis, o mal aliento, es un olor desagradable que sale de la boca y que puede afectar a las relaciones sociales por la vergüenza o la inseguridad que genera. La buena noticia es que en la gran mayoría de los casos tiene su origen en la propia boca y se puede corregir. En esta guía te explicamos por qué se produce, qué tipos existen, cuáles son sus causas y cómo eliminarlo de forma eficaz.
Qué es la halitosis y por qué se produce
La halitosis es el término médico para el mal aliento: un olor desagradable en el aire que espiramos. Se calcula que entre el 85 y el 90 % de los casos tienen su origen en la cavidad oral, y solo una minoría se debe a causas ajenas a la boca.
El mecanismo casi siempre es el mismo. Ciertas bacterias que viven en la boca —sobre todo en la parte posterior de la lengua y entre las encías— descomponen los restos de comida y las células muertas, liberando compuestos volátiles de azufre como el sulfuro de hidrógeno. Son estos compuestos los que producen el característico mal olor. Todo lo que favorezca su acumulación (mala higiene, boca seca, enfermedad de las encías) empeora la halitosis.
«En la inmensa mayoría de los pacientes que atendemos por mal aliento, la causa está en la boca y tiene solución. La clave es identificar el origen exacto en lugar de tapar el olor con enjuagues.»
— Dr. José Manuel Cervera, Morales CerveraTipos de halitosis: fisiológica y patológica
No todo el mal aliento es igual ni tiene la misma importancia. Distinguir el tipo ayuda a saber si basta con mejorar unos hábitos o si conviene acudir al dentista.
Halitosis fisiológica
Es temporal y no responde a ninguna enfermedad. El ejemplo más típico es el aliento matutino, que aparece porque durante la noche producimos menos saliva y las bacterias proliferan. También es fisiológico el mal aliento tras consumir ajo, cebolla o alimentos muy especiados, o después de periodos de ayuno. Se corrige fácilmente con hidratación e higiene.
Halitosis patológica
Es persistente y no desaparece solo con cepillarse. Suele indicar un problema de fondo, casi siempre oral (caries, enfermedad de las encías, boca seca) y, en menor medida, de origen extraoral. Cuando el mal aliento se mantiene a pesar de una buena higiene, conviene valorarlo con un profesional.
Causas del mal aliento
Conocer la causa es lo que permite atajar el problema de raíz. Estas son las más frecuentes.
Causas orales (las más comunes)
Los restos de comida y la placa que se acumulan entre los dientes y en la lengua son la causa número uno del mal olor.
La capa blanquecina que recubre la parte posterior de la lengua concentra gran parte de las bacterias responsables.
Las caries y la gingivitis o periodontitis crean nichos donde las bacterias generan olor de forma continua.
La saliva limpia la boca de forma natural. Cuando falta, las bacterias proliferan y el aliento empeora.
La xerostomía o boca seca merece una mención aparte, porque es una de las causas más subestimadas. Puede deberse a la deshidratación, a respirar por la boca, al tabaco o a determinados medicamentos que reducen la producción de saliva. Las dentaduras postizas mal higienizadas también acumulan bacterias y restos que producen mal olor.
Causas extraorales o sistémicas
Cuando la boca está sana pero el mal aliento persiste, el origen puede estar en otro sitio:
- Reflujo gastroesofágico y otros problemas digestivos, que llevan ácido y olor hacia la boca.
- Infecciones de garganta, nariz o senos paranasales, incluidos los cálculos amigdalinos.
- Enfermedades sistémicas como la diabetes o la insuficiencia renal, que pueden dar un aliento característico.
- Algunos medicamentos, por el efecto de sequedad bucal que provocan.
La halitosis suele ser indolora, y muchas personas no perciben su propio mal aliento. Si alguien de confianza te lo ha comentado o notas un sabor persistente, no lo ignores: identificar la causa a tiempo evita tratamientos más complejos.
Cómo eliminar el mal aliento: hábitos que funcionan
Cuando la halitosis no responde a una enfermedad, estos hábitos son la forma más eficaz de combatirla en el día a día.
Cepíllate al menos dos veces al día durante 2-3 minutos, idealmente después de cada comida y antes de dormir. Presta especial atención a la lengua, donde se alojan muchas bacterias, con el propio cepillo o un limpiador lingual. Aquí tienes cómo cepillarte los dientes correctamente.
Las partículas atrapadas entre los dientes son grandes causantes del mal aliento. El hilo dental llega donde el cepillo no alcanza y elimina esos restos.
En torno a litro y medio al día. La hidratación evita la sequedad bucal y ayuda a arrastrar las bacterias y partículas que provocan el olor.
El ayuno prolongado favorece el mal aliento. Frutas, verduras y quesos curados son aliados porque estimulan la saliva; conviene moderar el ajo, la cebolla y los alimentos muy especiados.
El tabaco reseca la boca y deja un olor persistente difícil de eliminar, además de perjudicar las encías.
Los enjuagues bucales con cloruro de cetilpiridinio o zinc ayudan a neutralizar los compuestos del olor. Un chicle o caramelo sin azúcar es un recurso puntual fuera de casa: estimula la saliva y arrastra bacterias, aunque su efecto es transitorio.
Cuándo acudir al dentista
Todos estos consejos son válidos siempre que la halitosis no derive de una enfermedad dental o de otro tipo. Si el mal aliento persiste a pesar de una buena higiene, es el momento de acudir al odontólogo.
En la consulta se localiza el origen mediante la exploración de la boca, la historia clínica y, en algunos casos, la medición de los compuestos volátiles del aliento. A partir de ahí se trata la causa: una limpieza profesional, el tratamiento de caries o de la enfermedad de las encías, o la derivación al especialista correspondiente si el origen es digestivo o de otro tipo. Atacar la causa es la única forma de eliminar el mal aliento de manera duradera, en lugar de enmascararlo.
Preguntas frecuentes sobre el mal aliento
¿Por qué tengo mal aliento si me cepillo los dientes?
Puede deberse a que no se limpia la lengua, donde se concentran muchas bacterias, a la boca seca o a un problema de fondo como caries o enfermedad de las encías. Si ocurre con buena higiene, conviene una valoración profesional.
¿El mal aliento viene del estómago?
En la mayoría de los casos no: entre el 85 y el 90 % de la halitosis se origina en la boca. El reflujo gastroesofágico puede contribuir, pero es una causa mucho menos frecuente de lo que se cree.
¿Los enjuagues bucales eliminan la halitosis?
Ayudan como apoyo, sobre todo los que contienen cloruro de cetilpiridinio o zinc, pero no resuelven la causa. Si el mal aliento es patológico, hay que tratar el origen para eliminarlo de verdad.
¿Cómo saber si tengo mal aliento?
No es fácil percibir el propio aliento. Las señales indirectas son un sabor persistente en la boca o que alguien de confianza te lo comente. Ante la duda, un profesional puede confirmarlo de forma objetiva.
¿El mal aliento no desaparece?
Pide una valoración en Morales Cervera (Palencia). Localizamos el origen de tu halitosis y te indicamos el tratamiento más adecuado para eliminarlo.
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