Cómo disfrutar de los helados y huir de la sensibilidad dental

Cómo disfrutar de los helados y huir de la sensibilidad dental

El verano es tiempo de calor, de piscina y playa, de amigos y encuentros que se alargan, pero también es momento de helados. Uno de los alimentos de la temporada que no solo gusta a los más pequeños. Un helado siempre es un recurso socorrido a cualquier hora del día para refrescarte y disfrutar de un sabor cremoso.

Pero no siempre es un disfrute. Hay personas que cuando comen bebidas muy frías o muy calientes, o muy dulces o ácidas, sufren sensibilidad dental. Desde Morales Cervera vamos a tratar este problema y te vamos a ayudar con una serie de consejos.

La sensibilidad dental se produce cuando la dentina queda “al descubierto” al perder su protección natural y esta, que contiene los tubos que conectan las partes exterior e interior del diente, se ve expuesta.

Se trata de un dolo que no es muy largo pero sí muy intenso y va acompañado de una ligera sensación de presión.

Esta protección de la dentina se pierde con el paso de los años y el desgaste, pero la sensibilidad dental también puede producirse por otras patologías como una caries o problemas gingivales.

Consejos

Hablaremos en este caso de la sensibilidad producida por el desgaste de la dentadura, para lo que sí que existen ciertos remedios o consejos que podemos llevar a cabo para mantener controlado el dolor cuando comemos helados.

Así, una de las primeras medidas que puedes poner en marcha para protegerte de la sensibilidad dental es la de comprar un dentífrico especial y un enjuague bucal o colutorio. Se trata de unas pastas dentales poco abrasivas y específicas que cuentan con nitrato de potasio para proteger la dentina.

Si puedes, cepíllate los dientes después de comer helado. Al hecho de que son extremadamente fríos, los helados contiene mucha azúcar y sus restos continuados pueden provocar caries. Y si lo unimos a la sensibilidad dental, el problema es mayor, ya que esas bacterias favorecen el desgaste del esmalte protector.

Intenta no realizar cambios bruscos de temperatura en tu boca. No te comas el helado después de haber ingerido una comida caliente y procura huir del contacto directo con los dientes.

Sustituye los helados por otros alimentos igual o más refrescantes y mucho menos dañinos como pueden ser las frutas de temporada como la sandía o el melón.

Pero, lo más importante de todo es que visites a tu odontólogo para analizar y localizar el problema mediante un primer diagnóstico y las importantes revisiones posteriores. Por norma general, se harán tratamientos que permitan recuperar o reparar el esmalte perdido o cubrir la retracción de las encías que han dejado expuesto el diente.

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